La vida es monótona; los minutos transcurren en medio segundo y un día llega a ser un suspiro ahogado por tantos afanes cotidianos. No es difícil cree en que la agonía lleve a tomar decisiones tan desesperadas, cada persona busca su alivio para respirar. Lo que va más allá es lo que no controlamos, lo que ni siquiera pensamos que hará diferencia. Afirmar lo contrario sería un desgaste. Es imposible frenar esta bestia que gira desenfrenadamente en este afán tortuoso y caótico pero, el hecho de que sea incontrolable, no significa que no llegue a ir más despacio. Siempre habrá ese pequeño detalle que refrene un poco ésta rueda gigante de la fortuna. Ninguno tiene la certeza de que éste mínimo cambió llegue a suceder, pero es seguro que tendrá su momento, tal vez no hoy, ni mañana, pero lo hará. La fe de creer que habrá paz en este frenesí puede cambiar las cosas. Lo que verdaderamente importa, es esperar lo mejor de algo. Siempre y cuando, ese algo nos lleve a vivir una vida sin tantos tapujos y estigmas ya establecidos en este cerebro programado. La idea de romper con lo que es común está echada a perder en esta era de globalización. Todo es igual, nada es excepcionalmente distinto. Ir más allá de la idea del común no promete un asenso en este mundo, sino más bien es un incentivo para seguir adelante en lo que para nosotros se puede considerar "sociedad".
De nuevo, gracias.
Hola, y gracias por leerme.
Soy nueva en esto asi que lo dire rapido y sencillo, escribo mis pensamientos y todo lo que no puedo decirle a la gente en ese mismo momento. Discuto sobre situaciones de la vida y aveces te podras sentir identificado.
Gracias otra vez.
DenielleChaparro.
Soy nueva en esto asi que lo dire rapido y sencillo, escribo mis pensamientos y todo lo que no puedo decirle a la gente en ese mismo momento. Discuto sobre situaciones de la vida y aveces te podras sentir identificado.
Gracias otra vez.
DenielleChaparro.
domingo, 22 de junio de 2014
viernes, 2 de mayo de 2014
Las miradas lo dicen todo
En mi vida se ha hecho habitual que las personas que son importantes desaparezcan sin razón alguna. He comenzado a preguntarme el porqué de ello y llego a dos posibles soluciones: o lo ignoro totalmente como si no me importarán ó escudriño y busco la razón principal de su partida. No es fácil decidirse, ambas tienes pros y contras y ambas duelen de igual manera. En principio, ignorarlo estaría bien, hasta el punto en que encuntre cosas que llenen el vacío dejado pero, después, ese vacío se hace más grande y los complementos jamás lo llenaran de manera real, será momentáneo y pasajero, al final el dolor producido me dejará sin aliento y desearía haber escogido la segunda opción. Si lo hago, el resultado será el mismo, dolerá, eso es seguro; la cruda verdad del adiós me mataría la conciencia y no dejaría de lamentarme por actuar de tal forma, los recuerdos me carcomerían el alma. Sin más ni menos es igual. Consideraría, si quiera, un "que te vaya bien" así sepa que no llegaría a serlo. No suelo preguntármelo pero, ¿en realidad fueron importantes? Sí, sino no estaría aquí, escribiendo lo poco que puedo y tratando de simbolizar con signos el dolor; ese malestar que no me deja y del cual anhelo escapar, ese mismo que me hace pensar en que tal vez no era el momento indicado para irse; y que tal vez al tiempo se le debió dar más tiempo.
Pdta: las sonrisas sobran, las palabras faltan y las miradas a los ojos lo dicen todo.
domingo, 23 de marzo de 2014
Un felices por siempre melindroso
Las palabras se agotan en este juego interminable de argumentos. Hasta parece que aumentó la presión, la atmósfera se hizo pesada. Es dicifil avanzar con la facilidad de antes. Los días pasaron rápido y la brisa si quiera llegó a sentirse. Hicimos lo que nuestras almas deseaban. Nos estancamos en los recuerdos; parecíamos estar cerca de lo más grandioso que podría habernos pasado. Quisiera haber hecho más, quisiera borrar los errores, las fallas, las causas, los porqué de un final que no queremos ni pedimos, uno que hasta el momento no aceptamos. Suponer está demás en esto abstracto y sin forma, pero que sólo nosotros entendemos. Quisiera no sentir, olvidar esto y seguir siendo yo (si es que algún día hubo uno). Pero nada es como lo esperas, ni como lo sueñas. La vida gira en su afán azaroso y deja mareados y con ausias a los que pedimos un respiro. Esta historia no se quedó en el papel. Se vivió más allá de los kilómetros y las letras. El tormento fue mutuo y se vivió hasta la más mínima sensación. Llegó a su fin por causas que ni un forense podría descifrar. Al final de la página el felices por siempre no tendrá lugar, no estará, es demasiado melindroso como para aparecer en una historia llena de altibajos, en su mayoría bajos, aunque con altos gloriosos.
La presión volvió a ser normal. Lo que sigue es lo que queda. Lo que quedó atrás, un libro que fue leído y reposará en una estantería los años que dure la vida.
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