Los pétalos de los cerezos se dejan caer en la carrera de sus vidas, tan bellos y llenos de esa paz rosa pálido. No hay más dolores en este mundo, que se niega a soñar con un mañana mejor. Millones de esperanzas se arrojan por la borda, el iceberg a penas asoma su brutal sencillez frente a las realidades mundanas. Ya pasaron la canciones del verano, se deja atrás la calidez de un ayer que hoy se siente sombrío. Más allá de las fronteras del entendimiento, alguien dijo una vez que no es mi felicidad lo que importa sino la manera en que me hago digna de ella, sagacidad. Se respira un aire de inseguridad y la eufória del momento se expide por cada poro, el control no es algo que se pueda mantener con facilidad, se pierde toda autoria del ser y todo racionalismo se abandona al azar. En manos de la suerte está decidir si se cae en aquel abismo del que las masas huyen. Lo que en realidad no se tiene en cuenta es que aquella gigante separación es mejor que la vida misma, no hay que mentir al respecto, sólo dejar que las armas interiores salgan a flote y salven uno que otro pellejo. Esto no es más que el desprendimiento de todos los miedos y prejucios del alma, la liberación de lo puro y verdadero frente a las más terribles tinieblas internas, una búsqueda de lo que verdaderamenten se sueña, se anhela.
De nuevo, gracias.
Hola, y gracias por leerme.
Soy nueva en esto asi que lo dire rapido y sencillo, escribo mis pensamientos y todo lo que no puedo decirle a la gente en ese mismo momento. Discuto sobre situaciones de la vida y aveces te podras sentir identificado.
Gracias otra vez.
DenielleChaparro.
Soy nueva en esto asi que lo dire rapido y sencillo, escribo mis pensamientos y todo lo que no puedo decirle a la gente en ese mismo momento. Discuto sobre situaciones de la vida y aveces te podras sentir identificado.
Gracias otra vez.
DenielleChaparro.
lunes, 14 de julio de 2014
domingo, 22 de junio de 2014
Rueda de la fortuna gigante
La vida es monótona; los minutos transcurren en medio segundo y un día llega a ser un suspiro ahogado por tantos afanes cotidianos. No es difícil cree en que la agonía lleve a tomar decisiones tan desesperadas, cada persona busca su alivio para respirar. Lo que va más allá es lo que no controlamos, lo que ni siquiera pensamos que hará diferencia. Afirmar lo contrario sería un desgaste. Es imposible frenar esta bestia que gira desenfrenadamente en este afán tortuoso y caótico pero, el hecho de que sea incontrolable, no significa que no llegue a ir más despacio. Siempre habrá ese pequeño detalle que refrene un poco ésta rueda gigante de la fortuna. Ninguno tiene la certeza de que éste mínimo cambió llegue a suceder, pero es seguro que tendrá su momento, tal vez no hoy, ni mañana, pero lo hará. La fe de creer que habrá paz en este frenesí puede cambiar las cosas. Lo que verdaderamente importa, es esperar lo mejor de algo. Siempre y cuando, ese algo nos lleve a vivir una vida sin tantos tapujos y estigmas ya establecidos en este cerebro programado. La idea de romper con lo que es común está echada a perder en esta era de globalización. Todo es igual, nada es excepcionalmente distinto. Ir más allá de la idea del común no promete un asenso en este mundo, sino más bien es un incentivo para seguir adelante en lo que para nosotros se puede considerar "sociedad".
viernes, 2 de mayo de 2014
Las miradas lo dicen todo
En mi vida se ha hecho habitual que las personas que son importantes desaparezcan sin razón alguna. He comenzado a preguntarme el porqué de ello y llego a dos posibles soluciones: o lo ignoro totalmente como si no me importarán ó escudriño y busco la razón principal de su partida. No es fácil decidirse, ambas tienes pros y contras y ambas duelen de igual manera. En principio, ignorarlo estaría bien, hasta el punto en que encuntre cosas que llenen el vacío dejado pero, después, ese vacío se hace más grande y los complementos jamás lo llenaran de manera real, será momentáneo y pasajero, al final el dolor producido me dejará sin aliento y desearía haber escogido la segunda opción. Si lo hago, el resultado será el mismo, dolerá, eso es seguro; la cruda verdad del adiós me mataría la conciencia y no dejaría de lamentarme por actuar de tal forma, los recuerdos me carcomerían el alma. Sin más ni menos es igual. Consideraría, si quiera, un "que te vaya bien" así sepa que no llegaría a serlo. No suelo preguntármelo pero, ¿en realidad fueron importantes? Sí, sino no estaría aquí, escribiendo lo poco que puedo y tratando de simbolizar con signos el dolor; ese malestar que no me deja y del cual anhelo escapar, ese mismo que me hace pensar en que tal vez no era el momento indicado para irse; y que tal vez al tiempo se le debió dar más tiempo.
Pdta: las sonrisas sobran, las palabras faltan y las miradas a los ojos lo dicen todo.
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